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jueves, 10 de noviembre de 2011

Horno desecador





Descripción. Este horno está hecho de cobre. Tiene una doble pared que forma las dos cámaras, interior y exterior, y está montado en un soporte compuesto por cuatro patas de hierro con una placa auxiliar, también de hierro, para proteger la parte inferior de este cuando entra en contacto con la llama. El horno está diseñado para un consumo mínimo de combustible con un volumen máximo de la cámara interior.

En la parte superior posee dos chimeneas, una conectada con la cámara interior y otra con la exterior para colocar el termómetro y/o termostato, y regular el aire.

La puerta con bisagras tiene una mirilla y un regulador de aire además de una pequeña traba. En uno de los costados el horno tiene un tubo de vidrio que se utiliza para regular la presión interna.

Usos. Este aparato es un horno químico , y es utilizado mayormente para el secado y la deshidratación (sustracción la humedad) de diferentes productos en prácticas químicas usuales del siglo XVII Y XVIII. Generalmente era utilizado para aumentar la consistencia de un producto o para facilitar su transporte o hacer posible su utilización ulterior. Este ejemplar es de los hornos anteriores, del cual evolucionarán los que tienen nuevas tecnologías.

El secado es mayoritariamente del asfalto y la ruptura de emulsiones asfálticas de base de petróleo, y su posterior deshidratado.

Hay diferentes tipos de hornos, pero todos son de cobre y están diseñados para el consumo mínimo de combustible con un máximo volumen del producto a secar en el interior de la estufa.

Algunas de las diferencias entre los tipos de hornos son: qué se usa para elevar la temperatura: agua, aire caliente, o electricidad (esta última es una evolución explicada más adelante), la cantidad de paredes que presenta el hornito, cuál es la temperatura a la que llegan, las dimensiones, etc. Estas diferencias marcan un uso diferente para cada una de ellas, y es por ello que la elección del tipo de estufa depende de las características de la materia que ha de desecarse, del estado en que ha de extraerse, del ambiente en donde se realiza el experimento, etc.

Las materias que lleva consigo la humedad pueden recuperarse por condensación, por compresión, por absorción o por filtración.

Los hornos de laboratorio se usan para calcinar e incinerar precipitados, a determinar los gases contenidos en los metales, al tratamiento térmico de metales, entre otros.

Veamos ahora algunas de las diferencias entre los hornos que modifican el uso de ellos:

En primer lugar, la calefacción de estos dispositivos se realiza con Búnsenes o con llamas en corona en algunos casos, o agua en otros. Algunas veces, se aplica al conducto del gas un termorregulador, para mantener la temperatura constante. Mantener la temperatura constante implica una mayor eficiencia en el proceso de secado y deshidratación (un termorregulador es un sistema de tubos a modos de termómetros, cuyo extremo superior es una llave de cristal por donde entra el gas combustible) y se tilizan de la siguiente manera: se les introduce en la cámara cuya temperatura se requiere regular. La llave superior se une al conducto del gas: el tubo lateral inmediato se enlaza al mechero. El tornillo inferior permite hacer subir o bajar la columna de mercurio, y esta obstruirá más o menos la boca biselada del extremo inferior de la llave, con lo cual la entrada del gas se debilitará y la llama descenderá. Se puede observar, entonces, que arreglando convenientemente la cantidad de mercurio en el interior por medio del tornillo lateral, está uno seguro de que la temperatura no excederá de la necesaria para el trabajo a realizar. El modelo más corriente de termorreguladores es el Reichert.

En segundo lugar, los hornos de pared simple –una sola pared- se pueden utilizar para altas temperaturas, mientras que los hornos de doble pared, se recomienda el uso de temperaturas en torno al punto de ebullición del agua y las soluciones de glicerina en agua.

En tercer lugar, la temperatura que se les da no suele pasar de 150º C, siendo la normal entre 100º C y 110º C, y su uso es continuo (esto quiere decir que este dispositivo no es descartable, si no que se puede usar reiteradas veces). Para su cuidado y para preservar su posterior uso correcto, se les pasa a los desecadores de sulfúrico o de cal para que lo enfríen en atmósfera seca.

En cuarto lugar, nuestra estufa presenta un diámetro exterior de 12 pulgadas, un diámetro interior de la cámara secadora de 10 pulgadas y una altura de 5 ½ pulgadas.

Descripción de una experiencia. Obtención de hidróxido de calcio o “cal apagada” (Ca(OH)2) a partir de una reacción entre óxido de calcia o “cal viva” (CaO) y agua. Esta reacción está representada por la ecuación

CaO + H2O → Ca(OH)2

Se prepara el óxido calcinando, en hornos especiales, la piedra caliza, carbonato de calcio, que se dispone a modo de bóveda bajo la cual se enciende el fuego. El CO2 se desprende totalmente, ya que el recinto donde se produce no es cerrado.

La acción del agua sobre el óxido da el hidróxido. El agua disuelve poca cal, de modo que la mayor parte queda en suspensión: así se la emplea en los laboratorios con el nombre de lechada de cal.

Las mejores calizas dan la cal llamada grasa, que se apaga con gran desarrollo de color y da una masa muy blanca y pegajosa, que es la que produce mejor mortero o argamasa al mezclarla con arena. La utilidad de la argamasa estriba aunque el CO2 del arte la convierte poco a poco en una masa dura y resistente, a causa de transformarse el Ca(OH)2 en CaCO3 y aprisionar entre sus partículas la arena que se le mezcló. Se dice entonces que la masa fragua; el agua sobrante se evapora.

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